La disputa por la soberanía continúa bajo la órbita de las Naciones Unidas, que catalogan al territorio como un enclave pendiente de descolonización e instan de forma permanente al diálogo bilateral —una vía que Londres rechaza históricamente, contraponiendo el referéndum de 2013 donde más del 99% de los habitantes votó por mantener el estatus británico—.
Si bien Trump no oficializó un cambio taxativo en la diplomacia norteamericana, sus recientes afirmaciones vuelven a colocar el foco internacional sobre el archipiélago en el tablero de la geopolítica global.