Pero las cuentas públicas aparecen como el área de mayor complicación para las metas del acuerdo entre el Gobierno y el FMI: para 2026, el programa exige un superávit primario del 1,4% del Producto Interno Bruto (PBI), y durante el primer semestre del año solo se obtuvo un 0,6% del PBI, por debajo de la meta semestral.