Orlando Canido, titular de la firma, dijo que es “una desproporción total”, y agregó: “No puede ser que una persona trabaje seis años con un sueldo de $2,5 millones y tenga que pagar $800 millones de indemnización. Así nadie va a contratar a nadie. Pero bueno, es lo que resolvió la Justicia. Él tiene derecho a hacer el juicio y bueno, lo manejarán los abogados, y si no pagaré, qué voy a hacer. Pero no tiene ningún sentido”.
Un punto sensible para las finanzas de la embotelladora era el cálculo de los intereses. En la sentencia de cámara original, los accesorios ascendían a más de $1235 millones. Sin embargo, el máximo tribunal mendocino, con los votos de los jueces Omar Palermo y Norma Llatser, decidió aplicar la facultad prevista en el Art. 771 del Código Civil y Comercial para morigerar dichas tasas.
El argumento judicial para este recorte es que el tribunal consideró que el empleado no encuadraba en la figura del “trabajador vulnerable”. La Corte destacó que el demandante es un empresario con “praxis en la actividad comercial”, siendo el fundador y dueño de la cadena de supermercados “La Yunta” en San Rafael. Además, percibía una remuneración que superaba en más de 24 veces el índice Ripte de la época.
Bajo este criterio, la Corte determinó que aplicar las tasas provinciales de forma inflexible resultaba en una “desproporción económica” que no se ajustaba a la realidad del demandante. Tras la intervención de la Corte, la liquidación final quedó establecida de la siguiente manera:
• Capital: $223.419.076,66.
• Intereses moratorios: $584.257.217,06 (una reducción de casi el 50% respecto al cálculo previo).
• Monto total de condena: $807.676.293,72.
En tanto, el tribunal rechazó el pedido de Refres Now para pagar la condena en cuotas, argumentando que esa instancia de negociación ya había sido superada sin éxito entre las partes.
Orlando Canido fundó Manaos en 2004, pero su participación en el negocio de las bebidas viene desde hace más de 50 años. Antes de crear Refres Now -la razón social de Manaos- fue un distribuidor de la cerveza Bieckert y el vino Crespi y también trabajó con las dos marcas que hoy son sus principales competidores: Coca-Cola y Pepsi.
Antes de comenzar con Manaos, Canido también tuvo una incursión en el negocio de las gaseosas de bajo precio, con la distribución de la línea Sao, que era elaborada por San Isidro Refrescos, un antiguo embotellador de Coca-Cola.