De esta manera, mientras desde las esferas gubernamentales y los despachos oficiales se administró el clima previo con extrema frialdad y «perfil bajo», los futbolistas de la Scaloneta decidieron canalizar el sentimiento popular en el momento del desahogo.
Con este gesto en pleno festejo del vestuario, los jugadores demostraron que, para ellos, el cruce contra los ingleses estuvo muy lejos de ser «un partido más» y dejaron en claro que el reclamo de soberanía nacional sigue latiendo con fuerza en el corazón del plantel subcampeón de América y finalista del mundo.