El impacto se siente con fuerza en distritos vecinos. En Necochea, por caso, el sector hotelero reportó una ocupación que apenas llegó al 19%, una cifra que encendió las alarmas de una cadena económica que abarca desde la hotelería y la gastronomía hasta el comercio minorista y las actividades recreativas.
El escenario actual consolida una tendencia de consumo sumamente austera: quienes viajan optan por escapadas breves, buscan promociones agresivas y cuidan al máximo cada gasto. Ni siquiera los esfuerzos comerciales ni las opciones de financiación lograron revertir la cautela del visitante promedio.
Frente a un inicio de receso con poco movimiento en las calles y persianas bajas, la única esperanza del sector privado está puesta en los próximos fines de semana y en un eventual repunte sobre el tramo final de las vacaciones para intentar mitigar las pérdidas.