La mayor acumulación de basura fue localizada en el sector Colorado-Rawson, donde se contabilizaron 19 objetos, con una densidad estimada de 1,4 residuos por kilómetro recorrido. En la zona Salado-Colorado se encontraron otros ocho elementos, mientras que en la cuenca de Malvinas fueron detectados dos más. Los hallazgos abarcaron profundidades que fueron desde unos 480 metros hasta cerca de los 4.000.
Los investigadores explicaron que gran parte de estos materiales termina concentrándose en los cañones submarinos, formaciones geológicas que actúan como canales naturales transportando sedimentos y residuos desde la plataforma continental hacia las grandes profundidades. Debido a sus características, estos ambientes funcionan como verdaderos depósitos permanentes donde los plásticos y otros desechos pueden permanecer intactos durante décadas e incluso siglos.
Además del impacto visual, la contaminación representa un riesgo directo para la fauna marina. Redes abandonadas y otros restos de pesca pueden atrapar animales, mientras que pequeños fragmentos de plástico son ingeridos por distintas especies, alterando la cadena alimentaria y degradando hábitats considerados de alta biodiversidad.
Los especialistas señalaron que el origen de estos residuos puede ser diverso. Algunos provienen de actividades desarrolladas en tierra firme y llegan al mar a través de ríos o corrientes, mientras que otros están vinculados con la navegación o la pesca. Incluso, las corrientes oceánicas pueden transportar desechos desde otros sectores del Atlántico Sur hasta las costas argentinas.
Frente a un escenario donde retirar la basura del fondo marino resulta técnicamente inviable y económicamente muy complejo, los científicos remarcaron que la principal estrategia debe centrarse en evitar que nuevos residuos lleguen al océano. En ese sentido, propusieron fortalecer la gestión de residuos, incrementar los controles sobre los materiales utilizados por la industria pesquera y avanzar en acuerdos internacionales que permitan reducir la contaminación marina antes de que alcance zonas donde su impacto se vuelve prácticamente irreversible.