Así encaró el proyecto con el permiso de sus padres, Greg y Angie Thill, y una inversión total de U$S 1.500, a lo que se sumó su propia mano de obra, ya que aprendió a hacer el cableado de su casa gracias a que limpió el garage de un electricista local a cambio de clases.
También cortó pasto para ponerle alfombra a su casa y su padre aseguró que «hubo momentos en que el proyecto se estancaba y él simplemente seguía trabajando para conseguir más dinero; no lo dejaba morir«.
El resultado fue una vivienda de madera con pisos alfombrados, mesa rebatible, espacio de estar, una heladera y hasta una tele. No tiene plomería pero es sustentable en algún punto, y fue el puntapie inicial para las aspiraciones de Luke, que eventualmente decidió ponerla en venta.
Luke, que hoy tiene unos 23 años, desapareció del canal de YouTube que armó para su primera micro casa pero no sin antes compartir un último video, en 2021, en el que se lo veía de camping con su familia.
En otro clip presentó el tráiler «lágrima» que fabricó para su hermano, Cole, y en un video mostró cómo era tener una cachorra de mastín en una «tiny house».