Sin embargo, pocos años después volvió a enfrentar una investigación mucho más compleja. En 2016 murió Yazmín, otra de sus hijas, de apenas 11 meses. Ese episodio derivó en una causa penal que tuvo gran repercusión y en la que tanto Sosa como quien era su pareja permanecieron varios días prófugos antes de presentarse ante la Justicia.
Ambos fueron detenidos y pasaron cerca de dos años privados de la libertad mientras avanzaba el juicio oral. Durante el proceso se realizaron numerosas pericias médicas y forenses para determinar si existían indicios de violencia o maltrato infantil. Finalmente, los jueces resolvieron absolverlos al considerar que no había pruebas suficientes para acreditar una conducta delictiva.
En la sentencia sostuvieron que «no se ha podido acreditar que las muertes hubieran sido consecuencia de maltrato», por lo que ambos quedaron desvinculados penalmente. No obstante, la resolución judicial no puso fin a las consecuencias para la familia. La Justicia de Familia decidió retirarles la guarda de los hijos que permanecían bajo su cuidado como medida de protección.
Tras ese proceso, Lucía Sosa dejó Mar del Plata y se radicó en Villa Gesell, donde inició una nueva relación de pareja y volvió a ser madre. De esa unión nacieron dos hijos, entre ellos Isabela, la niña fallecida esta semana. Ahora, más de diez años después del primer antecedente, la mujer vuelve a ser investigada.