El consumo de los hogares volvió a caer en junio y retomó las variaciones interanuales negativas que se habían registrado durante el primer trimestre del año. El retroceso se dio pese a la desaceleración de la inflación, en un escenario donde los distintos rubros mostraron comportamientos dispares.
El dato surge del Indicador de Consumo (IC) de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), que registró una baja interanual de 1% en junio y una caída desestacionalizada de 1,6% frente a mayo, medición que descuenta los efectos estacionales y permite comparar la evolución mes a mes. Con este resultado, el indicador dejó atrás dos meses de variaciones interanuales positivas y volvió a terreno negativo.
La caída llamó la atención porque se produjo en un contexto de menor presión de precios. La inflación de junio fue de 1,9% mensual, el valor más bajo desde agosto de 2025, y de 33,5% interanual. Según la CAC, esa desaceleración alivió la presión sobre los ingresos reales: la entidad estimó un ingreso nominal promedio por hogar de $3.164.000, con un avance real de 0,8% frente a mayo.
Autos, ropa y recreación, los más golpeados
El rubro con mayor impacto negativo fue transporte y vehículos, que cayó 7,4% interanual y restó 0,9 puntos al resultado general. La CAC lo explicó por el desplome del patentamiento de automóviles, que se contrajo 17,9% interanual.
También retrocedió indumentaria y calzado, con una baja estimada de 4,6% frente a junio de 2025, y recreación y cultura, que cayó 8,1%. Sobre este último rubro, la Cámara señaló que las actividades vinculadas al ocio mostraron menor demanda ante un ingreso real que todavía no crece con fuerza. El resto de las categorías registró una baja interanual de 2% y se ubicó en niveles similares a los de junio de 2019, mes de referencia previo a la pandemia.
Vivienda y servicios, la excepción al alza
En contraste, el segmento de vivienda, alquileres y servicios públicos creció un estimado de 9,4% interanual y aportó 1,9 puntos al índice general. La CAC vinculó ese avance con el incremento de la demanda eléctrica, que trepó 18,5% interanual.
El crédito, clave en los bienes durables
El informe también analizó el rol del financiamiento en la compra de bienes durables. Tras un fuerte crecimiento real durante 2024 y 2025, en 2026 la dinámica empezó a diferenciarse: las tarjetas de crédito y los préstamos personales y prendarios entraron en un retroceso leve pero constante, mientras que el crédito hipotecario mantuvo una trayectoria ascendente, aunque más moderada.
Esa evolución impacta de lleno en el consumo de vehículos, electrodomésticos e inmuebles. En los últimos meses, el patentamiento de autos y la compra de electrodomésticos mostraron leves contracciones, mientras que las escrituras de inmuebles no crecieron, aunque sostuvieron los niveles alcanzados en los últimos dos años, en línea con el crédito hipotecario.
Consumo masivo y actividad económica, en caminos distintos
En el consumo masivo (FMCG), mayo cerró con una caída interanual de 1,6%, aunque con un avance mensual desestacionalizado de 1,7% frente a abril. Además, la CAC marcó una divergencia entre consumo y actividad: en abril, último dato disponible, el EMAE creció 1,6% interanual mientras el IC cayó 0,6%, una brecha que no se observaba cuando ambos indicadores se movían juntos. La Cámara remarcó que la actividad también desaceleró, ya que en marzo había avanzado 6,2%.